¿Qué es la vocación?

¿Por qué Dios lo creó a usted? ¿Qué lo está llamando a hacer? ¿Qué tipo de trabajo lo llenará y lo hará realmente feliz? Discernir una vocación es un paso clave en la vida de toda persona y aún más importante es reconocer aquellos que son llamados a la principal de las vocaciones, la vocación religiosa.

Una vocación, en términos generales, es simplemente una llamada de Dios a un estado de vida determinado. El matrimonio, en este sentido, es una vocación y también lo son todas las diferentes profesiones, como la de médico, maestro o carpintero. Dios así nos llama a todos a una cierta vocación, la que mejor se adapte a nuestros talentos, mejor nos prepare para el cielo y le dé a Él la mayor honra. Toda persona tiene el deber de discernir y cumplir con esta vocación.

Todo el mundo está llamado a la santidad y a la salvación: “El Dios de toda gracia que nos llamó a su gloria eterna en Cristo Jesús”, dice San Pedro (I Pd. 5, 10). Mas no queremos referirnos aquí a la vocación de todo hombre a la salvación, sino a la vocación particular por la cual Dios llama a un estado de vida superior, en que el hombre, renunciando al mundo para entregarse totalmente a Él, se obliga a observar no solamente los mandamientos de Dios, sino también los consejos evangélicos. A ese estado de vida superior se reserva el nombre de “vocación” en sentido estricto.

El sacerdocio y la vida religiosa también son vocaciones, pero infinitamente superiores a todas las otras vocaciones, porque tienen como fin inmediato el servicio de Dios y el bien de las almas. Son dones gratuitos de Dios hecho a aquellos que Él mismo escogió: “No me habéis vosotros elegido a Mí, sino que Yo os he elegido a vosotros” (Jn. 15, 16).

Dios quiere derramar sobre la humanidad abundantes bendiciones y gracias, y ha elegido al Sacerdote para ser el instrumento especial para esta misión y a los religiosos para ser especiales intercesores por los hombres. Sin el Sacerdote, los sacramentos y la constante oración de los religiosos, muchas almas no llegarán a conocer a Dios y se les dificultará llegar al cielo. Es por eso que discernir las verdaderas vocaciones sacerdotales y religiosas es de suma importancia.