Plan de Estudios de Teología

La mente del sacerdote debe ser luz de Teología, irradiada por el amor de Dios y de las almas.

La Teología, como la palabra lo indica, es la Ciencia (logos) de Dios (Theos). En ella se estudia, a la luz de la Revelación divina, a Dios y a su obra: la Creación.

Es la Sabiduría que, a partir de la Fe, debe iluminar toda la vida cristiana: la vida contemplativa, penetrando en el misterio de Dios, Uno y Trino, Creador y Señor de todas las cosas, y de Jesucristo, Dios y hombre, nuestro Redentor y Cabeza de la Iglesia; y la vida activa, disponiendo nuestra conducta según la virtud, a ejemplo de Cristo. De allí que sea la ciencia por excelencia del Sacerdote. La máxima expresión de la Teología católica se halla en la Suma Teológica de Santo Tomás.

Importancia de la Teología

La fe viva que lleva al Cielo es aquella que ilumina la visión del cristiano y rige su vida. Quien encierra la lámpara de la fe en el espacio y el tiempo en que asiste a Misa y no la deja salir de allí, no se salva. Ahora bien, la iluminación de la fe en la vida del hombre, quien por naturaleza debe regirse según la razón tanto en el orden individual como social, es por definición Teología.

La Teología es la sabiduría de la vida cristiana, que comienza a aprenderla el niño en el catecismo y que sólo termina en la Visión beatífica. Pero como los fieles cristianos no tienen normalmente las condiciones ni el tiempo para formarse en Teología como convendría, Nuestro Señor les dejó a los sacerdotes para que les enseñen, aconsejen y sostengan en dicha visión cristiana de la vida.

De allí la urgente necesidad que marcó nuestro Fundador, Mons. Lefebvre, para que los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X se formen en Santo Tomás, pues de otra manera nunca podrían alcanzar el verdadero espíritu sacerdotal tal como lo quiere la Iglesia. El sacerdote debe ser lámpara que ilumina las almas y la sociedad para que se conserven cristianas:                                                                                       

Vosotros sois la luz del mundo: no se enciende una lámpara y se la pone debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa” (Mateo 5, 14-15).

Las materias estudiadas

La Teología es la ciencia por excelencia del sacerdote, porque es la ciencia de Dios. Por eso, a diferencia de las ciencias humanas, que son muchas, la Teología es ciencia específicamente una, especulativa y práctica, como es una la Sabiduría divina.

Todos los cursos de ciencias sagradas que se estudian en el Seminario no son sino partes materiales de la única ciencia de la Teología. En los cursos de Sagrada Escritura y de Actas del Magisterio se estudian las dos fuentes principales de la Revelación. Los cursos de Dogmática y de Moral desarrollan la Teología más propiamente dicha. El curso de Historia de la Iglesia da una visión teológica de los acontecimientos. Los cursos de Liturgia y Derecho Canónico son teología aplicada al culto y a la conducta cristiana. 

Teología Dogmática I y II

Las dos Teologías Dogmáticas tratan los asuntos más especulativos, y la Teología Moral los temas más prácticos, aunque no hay misterio a contemplar del que no se sigan consecuencias a practicar, ni hay conductas prácticas que no respondan a altos principios especulativos. De allí que los profesores de Teología no pueden encerrarse en sus materias sin cultivar siempre la Teología entera. Los alumnos reciben parte por parte los diferentes cursos y temas, y van armando la Teología como las piezas de un rompecabezas (literal para más de uno); a los profesores les toca tener la visión integral y mostrarles siempre las relaciones de pieza a pieza.

La Teología Dogmática I trata los temas mayores (con más horas de clases por semana) y la Dogmática II los temas menores, aunque – por supuesto – nada es pequeño en la Ciencia de Dios. Por necesidades prácticas del número de alumnos y de profesores, los cursos se dan en ciclos de tres años, al que asisten juntos los seminaristas de los tres años de teología. En todos estos cursos se sigue fielmente la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino, según la siguiente división:

Año Teología Dogmática I Teología Dogmática II
A

De la Teología en sí misma

De Dios Uno y Trino

De Dios Creador

De los ángeles

B

De la unión hipostática en Jesucristo

De los misterios de Cristo Salvador

Del pecado original

De la gracia
C

De los Sacramentos en general

Del Bautismo, Eucaristía y Orden Sagrado

De las virtudes teologales

De las postrimerías

Teología Moral

Santo Tomás dice en el prólogo a la Segunda Parte de la Suma Teológica: “Puesto que, según el Damasceno (De fide orth. l. 2, c. 12), el hombre se dice hecho a imagen de Dios, según que por imagen se entiende intelectual y de arbitrio libre y propia potestad (per se potestativum); después que se trató del Ejemplar, esto es, de Dios, y de lo que procedió del poder divino según la voluntad suya, réstanos considerar ahora de su imagen, es decir, del hombre, según que él también es el principio de sus obras, en cuanto tiene libre albedrío y dominio de ellas”.

Con estas palabras del Santo se puede definir la Teología Moral, materia en la cual el seminarista estudia lo principal acerca del hombre en su ordenación libre a Dios, último fin y bienaventuranza verdadera. Este estudio lo ayuda a desarrollar las condiciones necesarias para la formación de la virtud de prudencia, que hace del sacerdote confesor y consejero. El curso dura tres años en los cuales se estudian:

  • Primer Año: Segunda Parte de la Suma Teológica: Cuestiones I a 97 de la Prima Secundae: los principios del orden moral. 
  • Segundo Año: La Segunda Parte de la Suma Teológica: Cuestiones I a 170 de la Secunda Secundae: las virtudes y los vicios en particular.
  • Tercer Año: La Tercera Parte y el Suplemento de la Suma Teológica: Cuestiones relativas a los sacramentos. 

Sagrada Escritura

La Sagrada Escritura se estudia en todos los años del seminario. El curso empieza con un año de introducción general en Espiritualidad y se desarrolla después en un ciclo de 5 años, durante la Filosofía y la Teología. En los siguientes párrafos, Pío XII nos explica la importancia de esta disciplina en la vida del seminarista:                                                                                                                                   

Los sacerdotes, obligados por oficio a procurar la salud eterna de las almas, después de recorrer ellos mismos con diligente estudio las sagradas páginas, después de hacerlas suyas por la oración y la meditación, deben exponer celosamente al pueblo estas soberanas riquezas de la divina palabra en sermones, homilías y exhortaciones.

Pero a nadie se le oculta que todo esto no pueden hacerlo bien los sacerdotes, si ellos antes, durante su permanencia en el seminario, no han bebido este activo y perenne amor a la Sagrada Escritura. Por tanto, los profesores de Sagrada Escritura den en los seminarios toda la enseñanza bíblica, de tal manera, que armen a los jóvenes con el conocimiento y el amor de las Divinas Letras; que sea fomento de verdadera doctrina y de piedad sólida; y con tal fervor que sus alumnos lleguen a experimentar en cierto modo lo mismo que los discípulos de Emaús: “¿No ardía, en verdad, nuestro corazón en nosotros mientras nos explicaba las Escrituras?” (Luc. 24, 32)

Si en verdad llegaren los profesores de esta gravísima disciplina a conseguir esto en los seminarios, con santa alegría tengan la persuasión de haber contribuido grandemente a la salud de las almas, al adelantamiento de la causa católica, al honor y gloria de Dios, cumpliendo con ello una labor íntimamente unida a los deberes del apostolado.”

Papa Pío XII, Extractos de la Encíclica Divino Afflante Spiritu

Derecho Canónico

En esta materia se estudian las partes más importantes del Código de Derecho Canónico, que contiene las leyes por las que se rige la Iglesia. Es un complemento importante al estudio de la Teología Moral ya que ayuda a formar el juicio prudencial del futuro sacerdote.

En las leyes eclesiásticas la Iglesia ha volcado toda su sabiduría y experiencia de los siglos: conocerlas es entrar en su espíritu e intención de dar gloria a Dios y salvar las almas.

Liturgia

La liturgia es el conjunto de las ceremonias por las cuales la Iglesia expresa su religión para con Dios, entre las que sobresale la Santa Misa.

La liturgia es el centro de la vida espiritual del sacerdote, porque, como decía Mons. Lefebvre, sus “enseñanzas (…) son admirables y nos llevan a una mayor santificación”. Es también fuente de su vida apostólica, porque en ella se dispensa la gracia a las almas y ella constituye, según Mons. Lefebvre, “la catequesis más viviente, la más eficaz.”

La liturgia es también una regla de doctrina para los estudios teológicos porque, en palabras de San Agustín, “la fe de la Iglesia se halla en sus oraciones”. Además, no se puede olvidar que las reglas litúrgicas, mantienen la dignidad y uniformidad del culto divino, conservando íntegro el dogma católico y mostrando la unidad de fe, esperanza y caridad que une a todos los fieles en una misma familia.

Esta materia consta de un ciclo de 3 años, saber:

  • 1º año: Año litúrgico - Breviario romano.
  • 2º año: Misal romano.
  • 3º año: Reforma litúrgica.

Historia de la Iglesia

La Historia de la Iglesia es la Historia de un combate entre dos “ciudades”:                                                                                               

De un lado, la ciudad de Dios, tal como la hace Jesús: santa, inmaculada, invencible, destinada a ser configurada a Él por la cruz y por la caridad: destinada a cargar la cruz mientras dure su peregrinación en la tierra, pero asegurada igualmente de la victoria infalible por la cruz. De otro lado, el enemigo irreducible hasta el fin del mundo, la ciudad del diablo que, con sus falsas doctrinas y prestigios innumerables, se obstina contra la ciudad de Dios, pero sus tentativas terminan siempre en fracasos." P. Calmel, Teología de la Historia

Mons. Lefebvre decía que “tenemos afortunadamente 2000 años de cristianismo”. En efecto, mirando a la acción de la Iglesia a lo largo de los siglos, sabemos que debemos hacer hoy: guardar el catecismo, la doctrina perenne y rechazar los errores. El conocimiento de la Historia de la Iglesia se torna de esa manera indispensable para el sacerdote.

En un ciclo de cuatro años, se estudia la Historia de modo cronológico desde Nuestro Señor Jesucristo hasta nuestros tiempos, mirando de modo especial como Cristo es su verdadero centro y culmen. Los temas estudiados se dividen de la siguiente manera:

  • Primer Año: De Nuestro Señor al III Concilio de Constantinopla (681 d.C).
  • Segundo Año: Del Concilio a la Revolución Protestante (1517 d.C)
  • Tercer Año: Del Protestantismo a la Revolución Francesa (1789 d.C)
  • Cuarto Año: De la Revolución a la Actualidad.

Pastoral

Esta materia consta de un solo año, como preparación de los diáconos al ministerio: aprendizaje de la celebración de la Misa, Ritual romano, predicación, etc.